Muerte nada accidental de una ciclista (II).
[Continua desde Muerte nada accidental de una ciclista].
Trinidad Remírez no es, ni mucho menos, la primera persona muerta en un carril-bici, pero su accidente tiene un detalle quizá sin precedentes: por primera vez un colectivo activista local, a pesar de un cartel modosito que proclama el “NO a ESTE carril-bici”…
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… y a pesar de repetir las líneas habituales que los colectivos ciclistas suelen decir en estos casos…
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… esta vez no lo utilizan para continuarlo con el soniquete de que “hay que hacer los carriles-bici bien, oiga usté”. Esta vez estos chicos hacen una descripción completamente exacta de lo ocurrido, y se han atrevido públicamente a decir algo que quizá nunca un colectivo celtibérico había dicho en público en una situación como esta:
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Guau.
Algo está cambiando.
Por lo demás, la responsabilidad de la infraestructura llamada “carril-bici” en la muerte de Trinidad Remírez es tan evidente que incluso el Ayuntamiento de Pamplona, que inicialmente estaba en plan “aquí no pasa nada, circulen, por favor“, tuvo poco después que rectificar y anunciar que modificaría ese carril-bici, y parece incluso que podría revisar todos, para “quitarles los defectos”. Matilde Remírez se mató al chocar (o al esquivar) una puerta de un coche, así que el Ayuntamiento parece que quiere aumentar el espacio de separación entre los carriles-bici y los coches: como dice la nota de prensa del Ayuntamiento:
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¿Está de verdad cambiando algo?
![]() El Ayuntamiento cree que añadiendo unos centímetros de colchón entre los coches y las bicis todo va a volver a estar bien. |
… el problema de esto es que esa es sólo una de las múltiples formas en las que puede matarse un ciclista en un carril-bici. Están también los accidentes provocados por la pérdida de visibilidad derivada de la barrera “protectora” de coches aparcados, y los accidentes provocados por la bidirecionalidad, y los accidentes provocados por las posiciones anómalas en los giros, y etc etc etc. Si el Ayuntamiento va a esperar a corregir los “defectos” de los carriles-bici uno a uno, a medida que se van sucediendo los muertos, pues en Pamplona vamos a tener un catálogo muy interesante de horrores carrilbicistas. Cada carril-horror ilustrado con un cadáver.
Y luego, además, está la pregunta de ¿qué está dispuesto a hacer el Ayuntamiento de Pamplona para “corregir los defectos”? ¿Va a continuar el Ayuntamiento de Pamplona con la conocida carril-política de añadir colchones, barreras, señales, rayitas, colorines, lucecitas, meandros y otros barroquismos a los carriles-bici con el objeto de “mejorarlos”? ¿Es esa la vía de acción posible, más de lo mismo? ¿O estaría dispuesto el Ayuntamiento de Pamplona a contemplar la posibilidad de que algún carril-bici, en algún lugar de la ciudad, simplemente tiene que ser eliminado?
En definitiva, ¿Qué es lo que quiere de verdad el Ayuntamiento de Pamplona, “mejorar los carriles-bici” o mejorar la calle para los ciclistas?
Porque puede resultar que ambos objetivos fuesen incompatibles
Esa es la pregunta del millón, y si el Ayuntamiento de Pamplona no está dispuesto a considerar la posibilidad de eliminar un carril-bici, entonces nada ha cambiado y los oxtiones (quizá con muerte) van a seguir produciéndose.
Y lo irónico del asunto es que si el Ayuntamiento de Pamplona se toma seriamente unos mínimos criterios de calidad para los carriles-bici, y acepta honestamente que el desmantelamiento de alguno de ellos (aunque sea uno solo) es una opción posible, entonces el Ayuntamiento de Pamplona no va a tardar en descubrir que la mayor parte de los carriles-bici que ha construido hasta ahora, no solo el carril-bici en el que murió Trinidad Remíres y el carril-bici en el que murió Yoana Stoyanova, sino muy probablemente la mayor parte de los demás:
a) No cumplen los mínimos criterios de seguridad exigibles seriamente.
b) No pueden ser “mejorados” para cumplirlos.
c) No añaden realmente nada a la seguridad y a la comodidad de los usuarios de bici.
d) Y, en consecuencia, simplemente, la mejor opción es desmantelarlos.
Por supuesto, la superstición carrilbicista está tan imbuída en la mentalidad de la población (a pesar de la evidencia en contra que aparece con regularidad en forma de heridos y muertos) que tomar la decisión de desmantelar no ya uno, sino varios carriles-bici segregados está condenada a ser (al menos inicialmente) polémica aunque, por otra parte, también pondría al Ayuntamiento de Pamplona en la vanguardia de lo que va a ser las políticas de promoción de la bicicleta del futuro.
Porque la pregunta que el Ayuntamiento de Pamplona debería hacerse para cada uno de sus carriles-bici no es “¿Este carril-bici tiene defectos y puede ser mejorado?”. Esa es una pregunta que sólo le puede llevar a más chapuzas y a más accidentes. La pregunta real para cada carril-bici es ¿este carril-bici es necesario, teniendo en cuenta las condiciones de circulación por la calzada? ¿este carril-bici puede ofrecer alguna ventaja real?
Y si el Ayuntamiento de Pamplona se atreve a hacerse esta pregunta con seriedad (pensando en la seguridad y los intereses reales de los usuarios, no en las necesidades de la política, del populismo o de la burocracia “sostenible”), va a encontrar con mucha frecuencia que la respuesta es, sencillamente, NO. Porque no hay mas que mirar en Street View la calle donde está el caril-bici que asesinó a Trinidad Remírez…
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Trinidad Remirez murió en este carril-bici. En la calzada habría estado perfectamente visible y a salvo. |
O a alguno de las otras vias segregadas que Bici Taldea y Ecologistas en Acción han señalado como peligrosas…
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Atropellaría usted a un ciclista que estuviese circulando tranquila y disciplinadamente por la calzada en esta calle? |
…para darse cuenta de que el problema primario de estos carriles-bici no es que estén “mal diseñados”: es sencillamente que son innecesarios, no aportan ninguna ventaja y hacen (como ha mostrado horriblemente la muerte de Trinidad Remírez) más mal que bien.
Pero para encontrar la salida a este atolladero, el Ayuntamiento de Pamplona va a tener que entender que el problema no son las puertas de los coches: el problema es el intento desquiciado de mantener con forceps las bicis fuera de su lugar natural en el tráfico. El problema es el intento de tratar a los usuarios de bici como si fuesen una especie de discapacitados y las bicis como un modelo especial de sillas de ruedas. El Ayuntamiento de Pamplona va tener que recuperar una pequeña y casi olvidada píldora de sentido común: la que dice que las bicis son, simplemente, vehículos, que su lugar es la calzada, y que cualquier calzada urbana que tenga problemas para las bicis tiene problemas serios que no se resuelven con una ñapa etiquetada como “carril-bici”.
Bicis a la calzada en Pamplona. EL MOMENTO ES AHORA.
Txarli

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