Si no puedes deslumbrar con tu inteligencia, desconcierta con tus jilipolleces (II).

Esto lo tendría que poner como comentario, pero es de tal magnitud que no me resisto a ponerlo como artículo de pleno derecho. Es que no me lo puedo de creéh:

Recapitulemos: hace unas semanas comentaba una idiotez estándar de la secta carrilbicista, pero dicha con especial untuosidad: la queja de que los coches no respetan “la santidad de los carriles-bici“. La jilipollez en sí, como digo, es material diario del carrilbicismo, pero la manera de expresarla tiene su punto: esos chicos se esfuerzan en superarse.

Bueno, pues aparece un comentario protagonizado por un menda que:

  1. Tiene aquí todo un historial de comentarios que consisten básicamente en un rosario de jilipolleces (1, .2, .3, .4, .5, .6, .7, .8, .9, .10, .11, .12, .13, .14) impermeables a cualquier contacto con la realidad.
  2. Habiéndole por lo visto cogido el gusto a decir jilipolleces, decide comenzar su propio blog, que nos promete impagables risas (aunque el cretino parece producir jilipolleces a mayor velocidad de lo que yo voy a poder descojonarme (1, 2, 3, 4, y especialmente 5, así que me imagino que no podré reseñarlas aquí todas. Qué cansancio).
  3. Cuando hago unos comentarios en su blog, toma mucho cuidado de eliminar los enlaces en mi firma (porque “no quiere darme publicidad”), y finalmente acaba borrando un comentario mío, a pesar de que era perfectamente correcto en forma y fondo, porque “le calentaba” (debe ser que la carrilbicoína, entre otros síntomas, provoca cutis delicado, porque el jilipollas de Amsterdamize ya hizo algo parecido cuando Demimismo se atrevió a no ser lo suficientemente reverente con sus idioteces).
  4. A continuación, después de censurarme, se atreve a venir aquí a continuar con su ensalada de sandeces (debe ser que la carrilbicoína provoca también delirios de impunidad carril-mesiánica).
  5. Se atreve, el muy hipócrita, a decir que los de Velorution “son malos quejándose de eso“, a pesar de que se están quejando estrictamente de lo mismo de lo que se quejan continuamente los carril-cretinos de sevilla (y todos los carril-cretinos, de hecho). Debe ser que la sobredosis de carrilbicoína provoca altos niveles de ácido hipocriticoso en sangre.

  6. Nuestro hombre desbarra con una historia incomprensible y que no viene a cuento sobre un policía en moto que, aparentemente, está incluida en su comentario con el único fin de demostrar que es, efectivamente, imbécil.
  7. Nuestro ya oficialmente imbécil señala “otras fotos” en las que yo critico nosequé, sin molestarse en poner el enlace a las fotos para que la gente pueda navegar por la discusión, demostrando así que un buen carrilbicoinómano no necesita fundamentar ni demostrar nada de lo que dice.
  8. El redomado jilipollas me informa de que “[girar a la izquierda de forma segura] esta prohibido y el ciclista no tiene otra que cruzar paralelo a los pasos de cebra, no sobre el. ya que en sevilla, las rutas son asi, las leyes son asi,“, demostrando, primero, que le parece muy bien que se limite los movimientos (incluso los movimientos seguros) de los ciclistas cuando hay un carril-bici, y olvidando mencionar, también, que “en sevilla, las rutas son asi, las leyes son asi,” PORQUE LOS CARRIL-CRETINOS DE ACONTRAMANO ESTUVIERON EXPLÍCITAMENTE DE ACUERDO CON EL AYUNTAMIENTO EN ACEPTAR ESAS OBLIGACIONES Y PROHIBICIONES A CAMBIO DE QUE SE INSTALASE LA RED DE CARRIL-MIERDA.
  9. Así que, en las propias palabras de este absoluto retrasado mental, “el carril bici, sencillamente no es peligroso, el peligroso es el ciclista que lo hace, lo mismo que el coche imprudente.” El carril-bici no es peligroso siempre y cuando, por supuesto, tanto los ciclistas como los automovilistas acepten toda la sarta de obligaciones y prohibiciones arbitrarias que la famosa “ordenanza de la bici” de Sevilla ha tenido que añadir para que “no sea peligroso”. De modo que toda una serie de conductas de ciclistas que antes eran seguras y legales, ahora, por obra y gracia de los amigos de este carril-tarado (y suya, dado que el lo apoya) pues resulta que no solo son inseguras, sino también ilegales.
  10. Y por supuesto, remata con lo que ya sabemos: “confundes saltarse las normas de tráfico con que los carriles bici esten mal hechos, y no lo están.“. Porque para este subnormal, además de que los ciclistas (y los conductores) tienen de pronto que empezar a obedecer “normas de tráfico” estúpidas cuya única función es “respetar el carril-bici” que esos jilipollas han impuesto a la ciudad por sus santos cojones, so pena de andar pegándose oxtiones en cada esquina, es que, como digo, para este subnormal “los carriles-bici de Sevilla no están mal hechos”. No no no no no no no no no no no no no no no no no.

Estos tios son casos clínicos. Yo creo que deberían donar sus cerebros (mejor dicho: deberían donar lo que haya dentro de sus cráneos, que no será cerebro) a la ciencia, para que cuando se peguen un oxtión en un carril-bici podamos estudiar en detalle los efectos degenerativos producidos en el sistema nervioso central por la carrilbicoína.

Así, por lo menos, sus vidas habrán servido para algo.

Txarli

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(Pongo ahora el dibujito de la mierda en la cabeza como una dedicatoria cariñosa, porque, además de retratar bien a este tipo de peña, sé que le gusta especialmente).

“Pintar un carril-bici no es delito”.

Maulets“, un grupo ¿mallorquín? que se define como “independentista y revolucionario” (cómo mola, ¿eh?) llevaron a cabo hace algún tiempo una acción independentista y revolucionaria consistente en pintar un carril-bici en una de las calles de Palma. Se ganaron un multazo de 400 €, lo cual les viene muy bien para seguir jugando a “independentistas y revolucionarios” protestando por la represión del Estado opresor y tal y cual.

[cartel]

“Bicicletada antirepresiva” contra la multa por pintar un carril-bici.
Con dos cojones: el Estado tiembla, el Sistema se derrumba. La Revolución está aquí.

[represora]

La culpable de todo. Que quede claro.

Una foto del instrumento carril-revolucionario que provocó la represión del Estado represor (valga la rebuznancia):

[el CB pintado]

¡Movimiento por la Independencia del Carril-bici!

[comunicado]

Los independentistas revolucionarios, en plena labor, leyendo un comunicado con cara de circunstancias.
La revolución carril-independentista es una cosa muy seria.

No teniendo el nombre de la calle en la que estos idiotas hicieron su audaz intervención urbana (una pena: podríamos reirnos un poco mirándola a través de Google Earth) sólo he encontrado algunas otras fotos de mala calidad aquí. Observad especialmente esta foto:

[la calle del CB]

¡Fijaos que se trata de una calle completamente residencial de visibilidad perfecta en la que ni siquiera se ve línea central separadora, lo que quiere decir que los coches van a velocidad de tortuga! ¡Pero esos mendrugos quieren sus rayitas para ellos solos, bien arrinconaditos contra un lado de la calle, como corresponde a los buenos carril-esclavos con ínfulas de “revolucionarios independentistas” que son!.

Efectivamente: pintar un carril-bici no es delito. Sólo es una jilipollez.

Menuda panda de payasos. Y se supone que esos son “los progres”.

[la revolución no ocurrirá en un CB]

Enteraos de una puta vez, cojones.

Txarli

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Otros revolucionarios de opereta, estos en Zaragoza, aquí.

En Holanda quitan los carriles-bici de las calles…

… pero la gente los sigue teniendo en la cabeza. A continuación un espantoso vídeo de una rotonda simplificada por Monderman, con el concepto de “shared space“, en la que sin embargo un ciclista, que claramente no ha entendido nada, entra en conflicto dos veces seguidas con el mismo automóvil: una cediéndole el paso cuando no tenía ninguna necesidad de hacerlo, y la otra cortando por delante de él mientras circula manteniéndose en su carril-bici mental.

Este es el resultado de 70 años de carriles-bici en la maravillosa Holanda: una generación de ciclistas que aparentemente son incapaces de circular con la mínima dignidad y naturalidad por ni siquiera la más sencilla de las rotondas.

Un ejemplo a seguir, ¿eh?

Txarli

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Una breve introducción histórica a los carriles-bici holandeses aquí.

Carrilstultorum infinitus est numerus.

Érase una vez que se era, un pequeño carrilbicista de Sevilla que paseaba como todos los dias con su bicicletita por el carril-bici de la carretera de Carmona, disfrutando las maravillosas “infraestructuras ciclistas” que el Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla había puesto a su disposición.

Así que nuestro pequeño carrilbicista disfrutaba de su carril-bici el lunes…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y nuestro pequeño carrilbicista se deleitaba sabiendo que estaba a salvo del peligrosísimo tráfico en su carril-bicito el martes…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y nuestro pequeño carrilbicista sentía la satisfacción de ser sostenible y no contaminante en su carril-bici el miércoles…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y entonces, de pronto, un jueves fatídico nuestro pequeño carrilbicista observó un espantoso cartel que algún malvado había puesto en su camino para turbar su tranquilidad y afear el paisaje: ¡Un cartel de prioridad de los peatones!

[foto: espantoso cartel]

Arrancado tan despiadadamente de su feliz ensueño carrilbicista, nuestro hombrecito mira alrededor y vé algo nuevo.

Algo que no había visto el miércoles

ni lo había visto el martes,

ni lo había visto el lunes,

ni lo había visto el lunes, ni el martes, ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes de la semana anterior.

No lo había visto tampoco el mes anterior.

Vamos, que de pronto se da cuenta de algo completamente nuevo, inesperado, inusitado, inexplicable. Nuestro hombrecito lo expresa con magnífica ecuanimidad:

[foto: no hay hacera, oyes]

Como es un carrilbicista muy cívico (además de sostenible) nuestro hombre se pone filosófico e indignado por lo mal que se hacen las cosas en este país:

[foto: vaya país]

Tan sesuda, y cívica, y crítica reflexión, curiosamente, no se le había ocurrido hacerla ni el miércoles, ni el martes, ni el lunes, ni la semana anterior, ni el mes anterior, ni ninguna de las otras veces que ha pasado tan carril-feliz por el carrilbicito que le ha puesto el Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla: tan sesuda y critica reflexión sólo le viene a la cabeza cuando se encuentra el cartel de “prioridad a los peatones”. Fíjate tú que curioso.

Por supuesto, ni el miércoles ni el martes ni el lunes ni la semana anterior ni el mes anterior ni en ningún momento, a nuestro pequeño carrilbicista se le ha ocurrido pedirle al Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla que construya esa puñetera acera (aunque sí que se le ocurre continuamente pedirle que amplíe la red de carriles-bici). Y mucho menos se le ha ocurrido decir que ese no debe ser considerado un carril-bici y no debe ser usado por los ciclistas mientras los peatones no tengan un espacio decente. Por supuesto que no se le ha ocurrido: lo importante es lo importante, y los carrilbicistas saben muy bien que es lo carril-importante.

Entretanto, mientras nuestro pequeño carrilbicista continúa perido en sus carril-disquisiciones, echemos una ojeada a algo que él no quiere mirar: la calzada que hay al lado de su queridísimo carril-bici:

[foto: disfrutando el carril-bici]

… y lo que vemos es una calle perfecta para ir en bici: buena visibilidad, buen espacio… ¿qué más puede querer un ciclista?

¡Ah, ya!: ¡Un carril-bici!

Y es que el viejo proverbio está equivocado: No es que el número de los carril-tontos sea infinito: es que los carril-tontos que hay cunden que te cagas.

Txarli

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Más cosas que los carrilbicistas no llegan a comprender aquí. Algunas pistas de porqué no las entienden aquí