¡Hey, el abuelito ha enviudao!

¡… Así que ya no necesita tanto espacio como antes para ir del brazo con su señora! ¡Podemos construir un carril-bici!

[abuelito en Pamplona]

Observesé que delante del abuelito hay un banco: si el banco estuviese ocupado, el abuelito no podría pasar de largo sin “invadir” el maravilloso carril-bici hecho por el Excelentísimo Ayuntamiento de Pamplona. Pero vaya: ya se sabe que hay que dar paso a la juventud…

(Con mi agradecimiento a Ibon, y a la otra gente que me va enviando información y fotos sobre la debacle carrilbicista en curso, aunque raramente los mencione).

Txarli

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Mas historias de ancianitos (esta vez en Sevilla) aquí.

Carrilstultorum infinitus est numerus.

Érase una vez que se era, un pequeño carrilbicista de Sevilla que paseaba como todos los dias con su bicicletita por el carril-bici de la carretera de Carmona, disfrutando las maravillosas “infraestructuras ciclistas” que el Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla había puesto a su disposición.

Así que nuestro pequeño carrilbicista disfrutaba de su carril-bici el lunes…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y nuestro pequeño carrilbicista se deleitaba sabiendo que estaba a salvo del peligrosísimo tráfico en su carril-bicito el martes…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y nuestro pequeño carrilbicista sentía la satisfacción de ser sostenible y no contaminante en su carril-bici el miércoles…

[foto: disfrutando el carril-bici]

Y entonces, de pronto, un jueves fatídico nuestro pequeño carrilbicista observó un espantoso cartel que algún malvado había puesto en su camino para turbar su tranquilidad y afear el paisaje: ¡Un cartel de prioridad de los peatones!

[foto: espantoso cartel]

Arrancado tan despiadadamente de su feliz ensueño carrilbicista, nuestro hombrecito mira alrededor y vé algo nuevo.

Algo que no había visto el miércoles

ni lo había visto el martes,

ni lo había visto el lunes,

ni lo había visto el lunes, ni el martes, ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes de la semana anterior.

No lo había visto tampoco el mes anterior.

Vamos, que de pronto se da cuenta de algo completamente nuevo, inesperado, inusitado, inexplicable. Nuestro hombrecito lo expresa con magnífica ecuanimidad:

[foto: no hay hacera, oyes]

Como es un carrilbicista muy cívico (además de sostenible) nuestro hombre se pone filosófico e indignado por lo mal que se hacen las cosas en este país:

[foto: vaya país]

Tan sesuda, y cívica, y crítica reflexión, curiosamente, no se le había ocurrido hacerla ni el miércoles, ni el martes, ni el lunes, ni la semana anterior, ni el mes anterior, ni ninguna de las otras veces que ha pasado tan carril-feliz por el carrilbicito que le ha puesto el Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla: tan sesuda y critica reflexión sólo le viene a la cabeza cuando se encuentra el cartel de “prioridad a los peatones”. Fíjate tú que curioso.

Por supuesto, ni el miércoles ni el martes ni el lunes ni la semana anterior ni el mes anterior ni en ningún momento, a nuestro pequeño carrilbicista se le ha ocurrido pedirle al Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla que construya esa puñetera acera (aunque sí que se le ocurre continuamente pedirle que amplíe la red de carriles-bici). Y mucho menos se le ha ocurrido decir que ese no debe ser considerado un carril-bici y no debe ser usado por los ciclistas mientras los peatones no tengan un espacio decente. Por supuesto que no se le ha ocurrido: lo importante es lo importante, y los carrilbicistas saben muy bien que es lo carril-importante.

Entretanto, mientras nuestro pequeño carrilbicista continúa perido en sus carril-disquisiciones, echemos una ojeada a algo que él no quiere mirar: la calzada que hay al lado de su queridísimo carril-bici:

[foto: disfrutando el carril-bici]

… y lo que vemos es una calle perfecta para ir en bici: buena visibilidad, buen espacio… ¿qué más puede querer un ciclista?

¡Ah, ya!: ¡Un carril-bici!

Y es que el viejo proverbio está equivocado: No es que el número de los carril-tontos sea infinito: es que los carril-tontos que hay cunden que te cagas.

Txarli

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Más cosas que los carrilbicistas no llegan a comprender aquí. Algunas pistas de porqué no las entienden aquí

Carril-bici de valencia.

Como otras veces, un bloguero nos cuenta cándida e inadvertidamente las maravillas de seguridad que proporciona el carril-bici (el de Valencia, en este caso).

Hoy he tenido mi segundo accidente ciclista desde que circulo en bici por Valencia.

¿Qué te ha pasado, chavalín?

La culpa ha sido de un chaval que iba a todo la leche para intentar cruzar un semáforo

¡Qué barbaridad! ¡Si es que la gente lleva unas prisas que no veas!

(Observad que hasta ahora no hay indicación de donde ha ocurrido el accidente: un accidente, o un ansioso intentando cruzar un semáforo en el último momento, pueden ocurrir en cualquier sitio).

Pero lo peor no ha sido el golpe, ha sido la “actuación” de una señora que pasaba por allí. Al verme en el suelo, se gira, y en vez de preocuparse o ayudarme me dice chillando y señalándome: “¡¡te lo mereces!!! ¡¡la culpa es tuya!! ¡¡la culpa es tuya!!”

¡Pero que bruja! ¿no? ¡Mira que ensañarse así con un ciclista que acaba de ser arrollado por otro ciclista y que está ahí caido en medio de la calzada, a riesgo de que le atropellen ahora los coches! ¡Bruja, que eres una arpía!

Ya es bastante triste que no se acerqué a ayudar o que ni me pregunte como estoy, pero es que todo este “espectáculo” lo ha montado porque la buena mujer iba paseando por el carril bici (que todo el mundo sabe que es un sitio precioso para pasear, con el suelo de un color distinto, arbustos a los lados…:) ) y al pasar por su lado le he dicho: ¡¡Carril bici!!”. Se ve que le he herido el orgullo y se ha “vengado” de esa manera tan… lamentable

Espera un momento, chavalín. ¿Estás diciendo que ibas por el carril-bici como un marica, te has creido con derecho a decirle algo a una peatona sólo porque el suelo está pintado de “tu color”, y ahora esperas que te tengamos compasión?

¿Sabes que te digo? que te jodan.

Y, por cierto, ¿quiere esto decir que el otro ciclista que “iba a toda leche para intentar cruzar un semáforo” (porque todo el mundo sabe que las aceras-bici son sitios estupendos para ir a toda leche para intentar cruzar semáforos, oyes), se estaba lanzando a la calzada perpendicularmente, intentando apurar el último segundo antes de que arrancaran los coches? Cojonudo, chaval: cuando vuelvas a verle dale el pésame por anticipado.

La madre que os parió a los dos, colega: al otro ciclista y a tí.

Txarli

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Dos modos completamente opuestos de usar la bici (uno loco y otro cuerdo) aquí.

Haz slalom entre los peatones.

O, si no quieres quedar en ridículo como un tontaina (del tipo santurrón, además), circula por la calzada.

compatible con peatón]

Txarli

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Consultorio sentimental para cicleatones atormentados por el incivismo de los peatones que no los quieren en la acera aquí.