Buen rollito.

Posted on 6 junio 2008. Filed under: Sin categoría | Etiquetas: |

Uno de los principales gurús del carrilbicismo celtibérico escribió hace unas semanas en su blog un sentido artículo sobre el vehículo perfecto que es, claro, la bicicleta. Como me sentía un poquito gamberrete, decidí dejarle un pequeño comentario, una frasecita de nada, vaya, diciéndole de coña algo que todos los feligreses de la religión carrilbicista en la toda la Celtiberia están diciendo continuamente por todos lados sin que los carril-sacristanes se tomen la molestia de desmentirles:

¿Verdad que no es nada del otro mundo? cienes y cienes de incautos ciclistas están repitiendo esa tontería que les ha sido inculcada durante décadas por nuestros amadísimos carril-popes. Si no fuese porque iba firmada por mí, la frase podría ser perfectamente legítima y dicha en serio por alquien que se la creía de verdad.

Así que, satisfecho con mi inocente broma, me fui a mis quehaceres, ingenuo de mí. Apenas media hora después, caí en la cuenta: “Mecachis, -me dije- no he hecho una captura de pantalla. ¿A ver si al Gran Carrilbicista se le va a ocurrir censurar el comentario?”

Sin saber si sentirme avergonzado por mi falta de previsión (por no hacer el pantallazo), o por mi desconfianza (por sospechar que Su Carril-Santidad podría rebajarse a algo así), regresé a un ordenador para descubrir que, efectivamente, mi inofensivo comentario había sido raudamente suprimido, y que alguien que aparentemente no había llegado a leerlo había escrito otro:

“¿Qué hacer?” me preguntaba yo desazonado. Si su Carril-Santidad no me considera digno de escribir comentarios en su blog, he de suponer que me habrá bloqueado para que no pueda volver a pecar en el futuro. ¡Oh dudas! ¡Oh tristeza! Mi pobre alma ciclista agonizaba de dolor en la oscuridad a la que temía haber sido expulsada.

Pero la vida consiste en seguir adelante, según dicen, así que, reuniendo todo mi coraje, volví a escribir exactamente el mismo comentario y, con el corazón en un puño por la incertidumbre, le dí al botón de Enviar. ¡EUREKA! ¡El comentario fue aceptado! Esta vez sí, hice una captura de pantalla:

Parece que su Carril-Santidad no estuvo tan rápido esta segunda vez, porque alguien llegó e hizo un comentario respondiendo al mío. Pero en todo caso no debió tardar en desaparecer, porque ahora ya no está:

¡Lo mejor es que su Carril-Santidad ha escrito una carril-encíclica dirigida a mí personalmente! ¡Cuanto honor y cuanto carril-buen-rollito rezuma ese hombre!

Me siento conmovido. Creo que estoy viendo la luz al final del carril-bici.

Txarli.
– Ave María Purísima.
– Sin pecado concebida.
– Padre, me acuso de que deseo la desaparición de los carriles-bici.
– Estas excomulgado, hijo mío. Eso no tiene perdón.
http://www.ciudadciclista.org

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