Usa el casco si eres un carrilbicista.

Posted on 12 febrero 2012. Filed under: . | Etiquetas: , , , , |

Como sin duda el amable lector ya sabe, hay por ahí toda una corriente carril-filosófica sobre el uso del casco por parte de los ciclistas. Ahora está de moda oponerse a la obligatoriedad (o incluso al uso) del casco y tal y cual. Ni siquiera para los niños. Hay incluso un sector graciosísimo que consigue estar a la vez en contra del casco y a favor de los carriles-bici, pero habrá otras oportunidades para ocuparnos en detalle de esos farsantes.

Tenía pendiente de tratar una viñeta sobre el tema que los chicos de EnCarrilbiciPorMadrid pusieron hace ya algún tiempo (no recuerdo el contexto, ni el autor, y no me voy a poner a buscarlos, se siente), que parece inocua pero es ilustrativa a varios niveles:

[viñeta: use a helmet]

Jaja que gracioso, ¿no? El chistecito aparece con regularidad entre gente que ha adoptado la pose de que “se oponen a la cultura del miedo” y tal y cual (ultimamente aquí, con el carril-menda que la pone diciendo que “no requiere de explicación”: esta gente mola mazo: “Casco no” y eso no requiere explicación; “Carril-bici ya” y eso tampoco requiere explicación, o cualquier pantomima de explicación basta. Son asín).

El caso es que a mí me parece que sí que hay espacio para algunas explicaciones, así que vamos a mirarla un poco de cerca. Empecemos por traducirla, para tenerla de referencia:

[viñeta: en blanco]

Hagamos ahora una lista de los elementos que componen esta viñeta tan graciosa y tan ácida sobre un tema tan ciclista como el casco:

[viñeta: en blanco]

Ya tenemos el escenario, ¿verdad? Lo primero que vale la pena observar es que, estrictamente hablando, esta no es necesariamente una viñeta de tema ciclista. Podríamos quitar la bici y el coche y el chiste seguiría funcionando igual de bien (o incluso mejor). Ejemplo:

[viñeta: fachada]

Observemos que esta versión del chiste ridiculiza la cascomanía poniendo implícitamente el peligro de ser atropellado al nivel del riesgo de que te caiga un edificio encima. Es decir: este chiste estaría diciendo que la cascomanía no está justificada porque la bici es de hecho muy segura. Pero es evidente que no es ese el mensaje que quiere transmitir el autor.

Podríamos entonces pensar que el chiste en realidad trata sobre la histeria de seguridad e hiperproteccion que sufren los niños modernos por parte de sus papás. Pero para un chiste así no necesitas dibujar la bici ni el coche, y mucho menos las vísceras. Tanto si queremos criticar la cascomanía como si sólo queremos hacer unas risas, el absurdo es una herramienta estupenda, que nos da recursos mucho más poderosos:

[viñeta: añadase agua]

Ya hemos puesto más arriba el ejemplo de riesgo inverosimil: que te caiga una fachada. Pero podemos poner infinitos:

[viñeta: Idefix]

De hecho, ni siquiera necesitamos la sangre ni las vísceras:

[viñeta: asterix]

Yo diría que si el dibujante quería burlarse de la psicosis del casco, realmente ha elegido un mal dibujo, porque al fin y al cabo con los coches hay un peligro real: puede discutirse si en un tipo de accidente u otro el casco ayuda o no, pero no parece que sea un tema que se resuelva a la ligera con un chiste. Sin embargo, el dibujante se ha empeñado en dibujar el coche y la bici (y, no lo olvidemos, la sangre y las vísceras), así que parece que en realidad sí que quiere decirnos algo importante, después de todo, sobre coches y sobre bicis, y quizá sobre lo inadecuado que es el casco en la relación entre coches y bicis.

Por supuesto, si el dibujante se permite el lujo de burlarse de la idea de que el casco es “la solución” a la inseguridad de las bicis ante los coches es, evidentemente, porque él tiene en la manga una solución mejor. ¿Cual es ésta solución? Extrañamente, no parece estar en la viñeta pero, si nos ponemos a buscarla en ella, descubrimos otra cosa que brilla escandalosamente por su ausencia. Mira con atención otra vez, por favor:

[viñeta: en blanco]

¿Notas lo primero que falta aquí?

[viñeta: en blanco]

Observemos que en esta viñeta el choque simplemente “ha ocurrido”, pero no hay ningún indicio de lo que lo ha causado. No hay ningún contexto: nada. Cero. Rien. Nothing. Res de res. ¿Por qué no lo hay? Evidentemente, porque la causa no resulta interesante al autor. Se cuenta con nuestra complicidad (codazo codazo, guiño guiño) para dar por hecho que el coche ha arrollado al ciclista, porque es eso lo que hacen los coches, ¿verdad?: arrollar ciclistas porque sí. Pero si nos atenemos estrictamente a lo que hay dibujado y escrito podría haber pasado cualquier cosa: la bici podría incluso haber caído desde un balcón sobre el capó del coche.

[viñeta: balcón-bici YA]

Desde luego, el dibujante tiene derecho a hacer su chiste como le viene en gana, que para eso es su chiste, pero para alguien que está burlándose de las opiniones (equivocadas o no) de otras personas, el hacer una omisión tan flagrante es, como mínimo, extremadamente sospechoso y yo diría que raya con lo insultante: La pinta que tiene esto es que al dibujante la causa del accidente se la suda porque la “solución” que él tiene no necesita saber de causas, porque el chiste lo está haciendo para gente que comparte su visión de las cosas (codazo codazo, guiño guiño) y porque él cree que puede pontificar sin tener obligación de demostrar nada y que sólo va a recibir aplausos y parabienes.

El tipo de mentalidad que se trasluce de aquí empieza a resultarnos familiar, verdad amable lectora?

Veamos algunos ejemplos de cosas que la viñeta podría decir: con unas ligerísimas modificaciones…

[viñeta: en blanco]

De pronto no sólo el absurdo del casco queda mucho más evidente por sí mismo y el chiste mejora muchísimo en poder satírico, sino que además la situación adquiere solidez, tiene una historia detrás, se hace comprensible y el ciclista empieza a tener opciones: una mala (llevar casco pero circular estúpidamente por la acera) y otra buena (circular decentemente por la calzada, con lo que el casco se hace innecesario e incluso, sí, ridículo).

De hecho, ni siquiera hace falta modificar el dibujo: basta con el diálogo:

[viñeta: autopista]

o incluso:

[viñeta: Elm Street]

aunque, ya puestos:

[viñeta: usa casco por la izquierda]

Fíjate, amable lectora, que cada viñeta “enriquecida” tiene un mensaje distinto: en la primera y en la cuarta la mujer queda en ridículo al insistir en el casco cuando debería estar enseñando al niño que no se debe circular por la acera o en dirección prohibida. En la segunda la sátira va contra las políticas de crear auténticas autopistas urbanas. En la tercera, si tenemos Freddys Kruger conduciendo por ahí, está claro que lo que corresponde hacer es ocuparse de ponerlos en su sitio, no andar con tonterías de “ponte el casco, niño” con los chavales. Y hay numerosas otras viñetas con contenido real y mensaje constructivo que podrían plantearse… es tan sencillo de hacer que está claro que si el dibujante (original) no lo hace es porque es incapaz o (mucho más probable) porque no quiere.

No es eso lo que quiere.

¿Qué es, entonces, lo que está proponiendo el dibujante? Volvamos a la viñeta original, que ahora nos parecerá extrañamente vacía, como una habitación sin muebles:

[viñeta: en blanco]

Ya hemos dicho que al supuesto chiste se le ha despojado de todo contexto y análisis causal, pero observa también, amable lectora, que específicamente no hay nada que indique que alguien (el automovilista o el ciclista) ha hecho algo indebido: el oxtión, en esta viñeta, no es consecuencia de un error, una ilegalidad, o un acto irresponsable o vandálico: no es resultado de que el conductor vaya borracho, esté hablando por el móvil o esté circulando a 120, ni tampoco de que el ciclista se haya lanzado a la calzada de pronto o haya hecho alguna otra pirula: el oxtión es consecuencia directa de ir en bici. El mensaje “Si te subes a una bici un coche te va a partir en pedazos” está ahí empapando todo el dibujo, y está claro que el dibujante no quiere que nada distraiga de ese mensaje, que ninguna causa, ninguna explicación, ninguna hipótesis, nada se interponga entre la bici y el arrollamiento. Y para conseguirlo prefiere perder fuerza en su sátira para crear una situación plana que omite cuidadosamente (es decir: oculta a la atención del lector) cualquier antecedente para el oxtión y retrata al ciclista como una víctima pasiva que, si tiene la osadía de subirse a una bici, está indefenso ante los zarandeos del tráfico.

Lo que el dibujante nos está diciendo es:

Image hosted by Photobucket.com

“Si vas en bici te van a matar, y el casco no es la solución.”

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De hecho, ni siquiera eso. Lo que realmente nos está diciendo es:

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“Si vas en bici te van a matar, el casco no es la solución, y temas sobre la responsabilidad individual. la planificación racional y la disciplina del tráfico ni siquiera los voy a considerar, y voy a hacer todo lo posible (incluso una mala viñeta) para que a tí también se te escapen.”

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Es una técnica clásica de vendedor de burras: si tienes que vender un producto concreto, tienes que ocultar las alternativas.

Sin embargo, aunque el dibujante está dando a entender que sí que hay alguna opción “mejor que el casco”, todavía no ha explicitado cual es, quizá porque su público objetivo ya “sabe” la solución (codazo codazo, guiño guiño) y la única función de la viñeta es reafirmarsela. Pero para nosotros, que no sabemos cual es esta misteriosa “solución” lo único que queda claro es que no está en manos del ciclista, porque ya se ha ocupado la viñeta de retratarlo como un pelele sin opciones y un alfeñique indefenso. Así que quizá esté en el otro lado de la ecuación: en el coche.

Miremos pues en detalle el coche. Y descubrimos otra cosa que falta:

[viñeta: en blanco]

Confiesa, amable lectora: no lo habias visto ni echado de menos hasta ahora mismo (o al menos hasta que mencioné a Freddy Krueger…) pero ¡Ah, sí! Si ampliamos la viñeta podemos verlo en un rincón acurrucado dentro de su coche, sin color ni expresión ninguna, puesto ahí para cubrir el expediente, como si en vez de un conductor fuese uno de esos dummies que ponen en los coches para probar accidentes.

[Conductor de papier maché]

Aquí, un conductor que ni siente ni padece, ni tiene carácter ni consistencia, del mismo color que la tapicería de su coche.

[viñeta: usa casco en la acera]>

Aquí, unos dummies de laboratorio, con más personalidad que el conductor de la viñeta.

Uno supondría que una pehsonah humanah nohmáh, oiga usté, cualquier automovilista que acabase de hacer picadillo a un ciclista como se vé en la viñeta, por tonto e irresponsable que fuese, tendría una expresión de shock y horror, algo así como esto:

[viñeta: Homer espantado]

Vamos, que la viñeta tendría que ser algo así:

[viñeta: dosis de realidad]

¿Por qué, entonces, el automovilista está tan clamorosamente ausente de la viñeta? ¿necesidad de simplificar? Dudoso. ¿Pereza del dibujante? Muy muy muy dudoso. El autor ha dibujado la sangre y las víseras, el capó abollado del coche, la bicicleta hecha trizas y hasta los topitos ridículos en el vestido de la señora. A mí mismo me ha costado apenas unos minutos añadir a Homer para el papel de conductor presuntamente descerebrado… entonces ¿por qué no lo ha hecho el dibujante? Podía haber dibujado sin dificultad el puto conductor o, incluso, podía haber elegido NO dibujar nadie dentro del coche, pero decidió dibujar exactamente… en fin: lo que dibujó. Un saco de patatas.

Vamos a decirlo claramente: el automovilista no está en la viñeta porque el dibujante ha elegido escamotearlo, igual que ha elegido escamotear cualquier hipótesis sobre la causa del accidente.

Aquí, colegas, hay algo que huele a podrido.

Vale la pena resaltar aquí que en el doble truco de trilero que nos hace el dibujante, las dos partes (el escamoteado de la causa del accidente y el escamoteado del conductor) se necesitan mutuamente. Porque en cuanto uno dibuja al conductor, o en cuanto uno dibuja alguna actividad anterior del ciclista, empiezan a aparecer indicios de causas del accidente y empiezan a hacerse ineludibles algunas preguntas: “¿Qué cojones ha pasado aquí, colega?” “¿Quien ha hecho qué aquí, colega?” y eso obliga a plantear cual ha sido la responsabilidad individual de uno y de otro (del ciclista y del automovilista) en lo que ha sucedido. Y entonces el chiste pasa a ser: “el rollo del casco es idiota porque el casco no habría hecho falta si el ciclista o el automovilista no hubiese hecho X”.

De nuevo, y como he dicho más arriba, se hace evidente que el dibujante no quiere ni oir hablar de responsabilidad individual del ciclista o del automovilista, y no quiere que el concepto pase por la mente del que lee la viñeta. Para el dibujante, cosas como la “responsabilidad individual” no están en el mapa. Por eso el conductor no aparece, y por eso no hay ningún indicio de lo que ha provocado la situación; escamoteando ambos, el dibujante nos presenta un escenario a su gusto: una situación totalmente mecanicista entre dos objetos desprovistos de toda capacidad de control: el automóvil es un objeto ciego e impredecible y el ciclista un espantajo por completo impotente e indefenso:

Esta es la imagen del tráfico que se nos está intentando transmitir:

[viñeta: rinoceronte]

Por supuesto, en una sociedad moderna no puede permitirse que haya rinocerontes sueltos por la calle. Los rinocerontes no tienen “responsabilidad individual”, y si alguien está obligado a pasar, a pie o en bici, por una calle llena de rinocerontes, tampoco tienen ninguna responsabilidad individual en lo que le pueda pasar. La única solución es quitar a los rinocerontes de la calle y, si es estrictamente necesario que los haya, hay que separarlos de la gente: es obligación de las autoridades el garantizar que la gente “de bien” pueda hacer sus cositas en espacios propios protegidos, sin tener que exponerse a las cornadas de los rinocerontes.

¿No?

Porque esto es lo que la viñeta nos está diciendo (sin decirlo); es esto lo que se nos está intentando vender con este humor truculento y gore y con estos trucos de trilero: la idea de que los automóviles son incontrolables (porque no tienen un automovilista dentro), que lo ciclistas están indefensos (porque aparentemente no tienen un cerebro dentro) y que por tanto necesitan “espacios protegidos” para circular. Hacer un chiste sobre señoras que confían en “el casco” no es mas que un pretexto para transmitir el otro contenido, el contenido real.

Está claro, ¿no?


¡CARRIL-BICI YA!!!


Como decía al principio, la viñeta es ilustrativa a varios niveles, porque en su empeño venenoso por empujar a toda costa la recetita precocinada de la segregación, la viñeta deja al descubierto esos dos rasgos que son característicos de toda la infame ideología carrilbicista: el desinterés absoluto por lo que de verdad ocurre en torno a la seguridad de los ciclistas, y el ninguneo y la de-humanización insultante de los automovilistas, que, o bien se hace como que no existen, o en la medida en que son ineludibles son tratados como si fuesen una espece de monstruos descerebrados que hay que encerrar.

[viñeta: alien]

Aunque lo más interesante y lo más triste es que, a pesar de todo el proceso de de-humanización de los automovilistas y de falta de respeto por la realidad, los más genuinamente insultados por la ideología carrilbicista son, de hecho, los propios ciclistas, que son representados por la ideología carrilbicista como unos muñecos de paja sin inteligencia, sin voluntad y sin sustancia. Esto, compadres, es lo que hay en el núcleo pervertido y siniestro de toda la mierda social que llamamos carrilbicismo.

Y es fascinante que los ciclistas, las víctimas principales, insultadas y agredidas por la farsa siniestra del carrilbicismo, le tengan tal reverencia, le den tal apoyo y complicidad y hayan tragado de manera tan descerebrada el anzuelo que les está matando. Es una especie de masoquismo y autolobotomización que requeriría otro espacio para ser explicada. Uno sólo tiene que darse una vuelta por cualquier calle para ver, en la conducta de los propios ciclistas, cómo la idea de “los coches son como rinocerontes ciegos, no hay un humano que los controle” ha calado en la cultura desastrosa que estamos viviendo.

Y mira que hay oportunidades de hacer y decir, incluso en cosas tan triviales como esta viñeta, incluso con humor, lo correcto y constructivo…

[viñeta: usa casco en la acera]

Esto sí que tiene sentido ponerlo en una viñeta satírica, ¿verdad?

Así estamos. Con un colectivo completo de imbéciles en los que no se puede confiar ni para que hagan un chiste (y mucho menos para que hagan un vídeo). Y con un sector social entero de gallinas apoyando y jaleando a los zorros.

En fin, está muy bien que si se empeñan en ir por la carril-mierda, al menos usen el casco.

[foto: jamesbondsv@flickr]

Carrilbicistas prevenidos usando casco en el carril-bici. Hacen bien. En la calzada no lo necesitarían.

Y como nota final de la abyección de esos retrasados mentales de tendencias mafiosas, y porque no vale la pena que me ocupe específicamente de ello, dejo aquí este enlace a un artículo del Gran Carril Gurú de Vikingolandia, en el que muestra que oyes, una campaña de seguridad vial, si es “coche-céntrica”, le parece mal.

Completos imbéciles.

Txarli

CiudadCiclista | Lista de correo | Wiki CC

Otro caso interesante de transmisión de ideología carrilbicista-cochista se revisa aquí.

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7 comentarios to “Usa el casco si eres un carrilbicista.”

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Anda, compi, dibuja un paso de peatones también, o un semáforo intermitente en ámbar. Que también lloran y se quejan, sobre todo de cruces regulados con semáforos intermitentes en ámbar.

Cachondos son… es sabido que es muy normal y habitual llevarse por delante a ciclistas que circulan por la calzada, con un solo carril, llevarse por delante al ciclista. Un accidente muy habitual, vamos. Gentuza.

Saludos y animo.

¡Enhorabuena por el post Txarli! Es buenísimo, de lo mejor que he leido. Y a pesar de que es un tema muy serio casi le doy un cabezazo a la pantalla al doblarme por la risa🙂

El “riding with the bulls”, un clásico del cachondo Mikael Colville-Andersen…

Menudo menda. Es flipante que el tio consiga ir por el mundo haciendo una pasta a base de decir idioteces (un poco como el Peñalosa) y que haya una masa entera de gente babeando de gusto con sus diversas chorradas-chic-ize.

Ahora que lo pienso, el Peñalosa y el Colville-Andersen son un poco como los Hermanos Calatrava del Carrilbicismo… Joder, tendría que intentar hacer una caricatura con eso. Chuparuedis, ¿la harías tú? También valdría en plan pareja de payasos: el Augusto y el Clown…

En un par de semanas como mucho retomo las viñetas.

Sí, a ver sí se me ocurre algo para definirlas con la suficiente mala leche, me veré unos vídeos de los Calatrava pero seguramente cuadren mejor haciendo alguna payasada y en un contexto más internacional como son el Augusto y el Clown……

Aunque pensandolo bien esto dos hacen más de papel de Clown y su corte de Augusto…

[…] absent és el conductor del cotxe. Fixeu-vos-hi si és poc important, que, com ha fet l’autor d’aquest blog, la podem substituir per altres coses sense que l’acudit perdi gens ni mica de […]


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